Thursday, July 21, 2005

UNA MIRADA DIFERENTE

HAY MÁS GAYS?
La pregunta no resulta muy original verdad? Por supuesto, mucha gente ya se la ha formulado y la respuesta más frecuente que se suele escuchar es que, en realidad, no hay más sino que a raíz del mayor grado de aceptación por parte de distintos sectores de la comunidad y la paulatina merma de la discriminación, quienes tienen esa orientación sexual pueden ahora exteriorizarla y ejercitarla con mayor libertad y menor temor a ser marginados.
En realidad, según información que he podido compilar y analizar, luego de arduos trabajos de investigación, con muestras científicamente válidas por su cantidad, variedad de escenarios y condición socio-económica de los encuestados, etc. puedo afirmar, sin temor a incurrir en error, que la realidad muestra que HAY MÁS GAYS en la República Argentina.
También, con la misma validez científica resultante de múltiples entrevistas en las que han colaborado profesionales de la psicología, psiquiatría y sociología, he logrado determinar cuáles son las razones que explican ese crecimiento que, por supuesto, no es casual sino que, por el contrario, obedece a razones totalmente lógicas y fáciles de comprender.
Los datos históricos de los últimos años muestran que como consecuencia de la crisis económica, entre otras causas, ha aumentado considerablemente la cantidad de divorcios en el país. Este dato objetivo permite inferir que como consecuencia se ha incrementado también la cantidad de hombres solos. Ergo: los hombres han tenido, en muchos casos por primera vez, la oportunidad de apreciar los innumerables beneficios que conlleva ese estado. Entre otros: gastar en cada salida menos de la mitad y divertirse por lo menos el doble, liberarse de la pesada carga de mirar vidrieras, comer cuando tiene hambre y dormir cuando tiene sueño, seguir teniendo sexo sin amor o con él pero mejor, recuperar a sus amigos o cosechar nuevos y, fundamentalmente, no tener una mujer al lado en forma permanente que le genere problemas sexuales, como ocurre con las esposas y su capacidad para destruir testículos que, por su eficiencia, genera envidia hasta en el pacman más eficiente.
Pero como los hombres tienen también sus debilidades, no siempre les alcanza con las innumerables ventajas de la nueva soltería y deciden entonces formar pareja con alguien más "compatible". Ejercen entonces su derecho a elección y prefieren que les rompan el culo una vez por semana y no las bolas todos los días.

Nota de la Redacción: Por haber sido considerado "aporte de lectura obligatoria para la humanidad", este artículo ha sido publicado en el Boletín Oficial, en el New York Times de New York Citi, en el Heraldo de Atlantic Citi y en El Dolor de Apendi Citi.

UNA MIRADA DIFERENTE

LA OBLIGACIÓN DE UTILIZAR CASCO

La obligación de utilizar casco por parte de los motociclistas, como también la referida al uso del cinturón de seguridad por los automovilistas, está totalmente aceptada y nadie la discute. Sin embargo, si hacemos un análisis un poco más profundo o con OTRA MIRADA, tal vez logremos al menos instalar la discusión del tema. El Estado tiene la obligación de velar por los intereses de la comunidad. Visto desde ese punto: Por qué debe cuidar la vida del motociclista, si la falta de casco sólo a él mismo puede perjudicarlo? Más aún, para la comunidad es tal vez más seguro que no use, por cuanto le limita algunos movimientos y le disminuye el ángulo de visión. Y si le agregamos una posibilidad ya más remota pero factible, hasta puede ser muy peligroso su uso porque en caso de desprenderse puede dañar a terceros. Soy partidario de no coartar la libertad individual de cada persona, en tanto su accionar no implique un riesgo potencial para los demás. Ese debería ser el concepto a tener en cuenta. Tampoco hay que perder de vista que el Estado realiza erogaciones para establecer estas normas y su posterior control. Y debería gastar plata sólo para lo que beneficie o proteja al conjunto. En cambio, sí resulta lógico realizar controles y establecer sanciones respecto del estado de los neumáticos, frenos y demás condiciones de los vehículos cuyo estado deficiente conlleve un riesgo para terceros.